El roble y el junco

El roble y el junco

18/09/2019 | En Reflexiones

Cuenta la leyenda que una vez un hermoso y fuerte roble se vanagloriaba de su poder y fortaleza y con ello se burlaba del junco que era su vecino, diciendo “yo soy grande y tengo poderosas ramas”. ¡Qué pequeño e insignificante eres! Al junco no le molestaban estas palabras, pero sí le entristecía la vanidad del roble.

Una noche, de manera inesperada, llegó la tormenta, azotando con sus fuertes vientos todo a su paso. El roble ofreció toda la resistencia que pudo, intentando vencer a la tormenta con toda la fortaleza que sabía poseía. Mientras que el junco, sabiamente, se movía con la dirección del viento, de manera flexible. Al día siguiente estaba el roble destrozado, arrancado de raíz y por el contrario, el junco había salido ileso ante la sorpresa del roble que no entendía cómo siendo tan débil, su vecino había sobrevivido a la tormenta.

No podemos evitar que lleguen a nuestras vidas tormentas, y ante ella podemos optar por dos opciones:

  • Por una rigidez mental: representada en esta metáfora por el roble, que genera malestar y sufrimiento, pues se enfoca en el problema y no en las posibles soluciones para afrontarlo,  convirtiéndose, hoy en día, en una de las causas principales del malestar psicológico.
  • Por una flexibilidad mental: representada por el junco. Todos los problemas terminan resolviéndose tarde o temprano. Los problemas son pasajeros, que aunque en un momento dado generan malestar, la flexibilidad cognitiva nos permitirá adaptar nuestra conducta y pensamiento a situaciones cambiantes o inesperadas.

¿Cuál es la opción que eliges para afrontar las tormentas que llegan a tu vida?

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