Tiempo

Tiempo

25/03/2020 | En Psicología

Había una vez un hombre que estaba decidido a disfrutar de la vida. Él creía que para eso debía tener suficiente dinero.

Había pensado que no existe el verdadero placer mientras éste deba ser interrumpido por el indeseable hecho de tener que dedicarse a ganar dinero. Pensó, ya que era tan ordenado, que debía dividir su vida para no distraerse en ninguno de los dos procesos: primero ganaría dinero y luego disfrutaría de los placeres que deseara. Evaluó que un millón de euros sería suficiente para vivir toda la vida tranquilo. El hombre dedicó todo su esfuerzo a producir y acumular riquezas.

Durante años, cada viernes abría su libro de cuentas y sumaba sus bienes.

– Cuando llegue al millón- se dijo- no trabajaré más. Será el momento del goce y la diversión. No debo permitir que me pase lo de otros- se repetía-, que al llegar al primer millón empiezan a querer otro más.

Y fiel a su duda hizo un enorme cartel que colgó en la pared:

¡SOLAMENTE UN MILLON!

Pasaron los años. El hombre sumaba y juntaba. Cada vez estaba más cerca. Se relamía anticipando el placer que le esperaba.

Un viernes se sorprendió de sus propios números:la suma daba 999.999,75

¡Faltaban 25 centimos para el millón! Casi con desesperación empezó a buscar en cada chaqueta, en cada pantalón, en cada cajón las monedas que faltaban….No quería tener que aguardar una semana más.

En el último cajón de un armario encontró finalmente los 25 céntimos deseados. Se sentó en su escritorio y escribió en números enormes: 1.000.000

Satisfecho, cerró sus libros, miró el cartel y se dijo: 

– Solamente uno. Ahora a disfrutar…

En ese momento sonó la puerta. El hombre no esperaba a nadie. Sorprendido, fue a abrir. Una mujer vestida de negro con una hoz en la mano le dijo:

– Es tu hora. La muerte había llegado.

– No….- balbuceó el hombre-. Todavía no…..No estoy preparado.

– Es tu hora- repitió la muerte.

– Es que yo…..El dinero….El placer….

– Lo siento, es tu hora.

– Por favor, dame aunque sea un año más, yo postergué todo esperando este momento, por favor…

– Lo lamento- dijo La muerte.

– Hagamos un trato- propuso desesperado-: yo he conseguido juntar un millón de euros, llévate la mitad y dame un año más. ¿Sí?

– No.

– Por favor. Llévate 750.000 y dame un mes….

– No hay trato.

– 900.000 por una semana.

– No hay trato.

– Hagamos una cosa. Llévatelo todo pero dame aunque sea un día. Tengo tantas cosas por hacer, tanta gente a la que ver, he postergado tantas palabras…por favor.

– Es tu hora- repitió La muerte, implacable.

El hombre bajo la cabeza resignado.

– ¿Tengo unos minutos más?- preguntó.

La muerte miró unos pocos granos de arena en su reloj y dijo:

– Sí.

El hombre tomó su pluma, un papel de su escritorio y escribió:

Lector: Quienquiera que seas. Yo no pude comprar un día de vida con todo mi dinero. Cuidado con lo que haces con tu tiempo. Es tu mayor fortuna…

¿Cómo inviertes tu tiempo?

Aprovecha estos días de confinamiento para invertir tiempo en ti. Para escucharte, para saber las cosas que quieres y las que no.

Te propongo algo sencillo, contesta esta pregunta ¿quién eres? probablemente no lo sepas, llevas tanto tiempo ocupado(a), con tantas responsabilidades, tantas cosas por hacer en el día a día, intentando agradar a los demás...que has olvidado algo muy importante...AGRADARTE A TI MISMO(A). No te preocupes si la respuesta no llega de manera inmediata, tienes toda la vida para ir descubriéndote. Puedes coger unos minutos al día e ir a una habitación en la que estés solo(a), ponte música relajante, toma asiento en una postura que te resulte cómoda y cierra los ojos... concéntrate en la respiración y en tus sensaciones corporales (si te encuentras tenso(a), si estás relajado(a), etc). Sé que al principio es complicado y probablemente pongas muchas excusas para no hacerlo, es normal, llevas mucho tiempo sin escucharte, tanto, que ahora te asusta lo que puedas encontrar. No tengas miedo, no pasa nada, sólo pon atención a la persona más importante de tu vida, TU MISMO(A). 

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